cecilia meireles

Resurrección

No cantes, no cantes, porque vienen de lejos los náufragos,
vienen los presos, los tuertos, los monjes, los oradores,
los suicidas.
Vienen las puertas, de nuevo, y el frío de las piedras,
de las escalinatas,
y, con un ropaje negro, aquellas dos manos antiguas.
Y una vela de móvil llama humeante. Y los libros. Y
las escrituras.
No cantes, no. Porque era la música de tu
voz lo que se oía. Soy una muerta reciente, aún
con lágrimas.
Alguien escupió distraídamente sobre mis pestañas.
Por eso vi que ya era tarde.

Y dejé en mis pies quedarse el sol y andar las moscas.
Y de mis dientes se escurrió una lenta saliva.
No cantes, pues trencé mis cabellos, ahora,
y estoy ante el espejo, y sé bien que ando en fuga.

Lee todo en: Resurrección – Poemas de Cecilia Meireles http://www.poemas-del-alma.com/cecilia-meireles-resurreccion.htm#ixzz2OTSa7is0

75 años de la muerte de federico garcia lorca

Por las ramas
indecisas
iba una doncella
que era la vida.

Por las ramas
indecisas
con un espejito
reflejaba el día
que era un resplandor
de su frente limpia.
Por las ramas
indecisas.

Sobre las tinieblas
andaba perdida
llorando rocío,
del tiempo cautiva.
Por las ramas
indecisas


A la memoria de Federico García Lorca, asesinado en Granada hoy hace setenta y cinco años

¡¡ POR LA VIDA!! ¡¡ CONTRA LA MUERTE!!

“La tierra prometida”

Chantal Maillard

en el blog, cuyo enlace aparece más abajo,  encontareis una entrevista a la escritora

 

¿Qué nos espera en “La tierra prometida”?

Magia. Palabras mágicas. Palabras-nombres que, a medida que las vamos pronunciando pueden hacernos llorar, porque puede llegar un día, o ya llegó, en que no sepamos a qué pertenecieron o qué designaron. Pero también podemos encontrar un mundo maravilloso de seres que no deben desaparecer.

Escucha. Es el viento.

Érase un hombre tan vago, tan vago
que por no trabajar se metió a escritor. Para triunfar.
Pero cuando se enteró de todo lo que había que hacer si no tenía talento 
y de lo que le esperaba si lo tenía,  
consideró muy seriamente la posibilidad de olvidarse del asunto
y dejárselo para quienes estuvieran dispuestos a pasar por todo
o para quienes se lo merecieran
o no,
tuvieran el talento preciso.

Decidió entonces ser poeta

Así no tendría que escribir páginas y páginas,
sino breves notas
que los lectores se encargarían de desarrollar encantaos. 

Además trabajaría de vez en cuando
y todo el mundo lo consentiría
porque los poetas,… ya se sabe.

En este punto se detuvo a contemplar sus nóminas,
y aunque nunca necesitó demasiado,
ciertas miserias es mejor evitarlas.

Su gozo en un pozo.

Decidió trabajar.

¿Oyes el viento?

 
nacho kaikias

El recuerdo, carlos castillejo

El recuerdo,

Rumia y roe

Pena, pudre

Nombra y niega.

 

El olvido,

Cava y cubre

Seca, seduce

Cierra y ciega.

 

El recuerdo,

Daña y duele

Masca, muerde

Teje y Trenza.

 

El olvido,

Lava y lima

Vacía, venga.

Nieva y niega

 

Olvida el recuerdo

Fantasmas crea

Palabras selladas

Miradas ciegas.

 

Recuerda el olvido

Brisa que hiela

Olores salados

Caricias plenas.

 

Recuerda el recuerdo

La mano que tiembla

El pulso que late

Vacío en las venas.

 

Olvida el olvido

Recordar quisiera

El trigo crecido

El tiempo de siega.

 

Olvido de cumbres

Recuerdo de vegas

El río no sabe

De sueños en vela.

 

El día que tarda

La noche no cesa

Y tú en la ventana

Rematas las penas.

 

           

            Carlos Castillejo. 

Otras formas de ir en bote:

enviado por mar para continuar desde "cabeza de bacalao"
 

                                                                                                                   

                                                                                                                MARINA

 

Te he visto, océano

te he galopado

a lomos de un violín

de madera pulida

de un potro alabeado

del color del cerezo

y eras, océano

un prado

de hierba azul

en movimiento.

 

Como si fueras

el propio olvido

te he visitado

océano

emperador de las aguas

espejo profundo del cielo

y he visto en tus eternas barbas de espuma

cereales azules y flores de silencio.

 

                                         Blanca Andreu (1994)

 

 

CORAZA DE ERIZO

 

 

Navegábamos entre las olas.

 

Roja la quilla del bote partía el mar.

Rumor de agua y hacía sol.

 

Me miraban sonrientes unos ojos ígneos

y las voces vibraban en el aire.

 

El arenal, media luna amarilla

en mitad de la bahía.

Solos nosotros en nuestra playa

desierta. Me trajiste

una coraza de erizo,

 

verde y frágil, me la diste

con tus manos cobrizas.

 

El agua era fresca en torno.

Buceando nos encontrábamos

debajo de ella.

 

Aroma de bajamar.

 

Está perdido en el ayer

este día, y su sol

tiene un color más dulce.

 

Una profundidad verde y salada.

 

Íbamos felices  por la bahía

y hacía sol.

 

 

                                                                                 Marina Silva (1979)

 

 

Cuando encuentre otros poemas para “ir en bote” os los mandaré. Sé que tengo más pero ahora no los encuentro.

 

Y ahora otro poema de Blanca Andreu que me encanta.

 

 

EN LA INDIA

(Loto)

 

-¿Quién eres tú, misteriosa

paloma vegetal de las aguas

perfumada estrella viviente?

-Cuando alza el azafrán como un monarca

Su morada corona

Y hace brillar su pistilo escarlata

del color de unos labios diciendo: “Cosechadme”

y las lentejas de agua

y las castañas de agua

abren sus verdes ojos y pasean por el lago

yo lanzo mis raíces

a las profundidades

navego

en un viaje de muerte

como el amor terrible

atravieso el olvido

y llego hasta la tierra sub-acuática

como a un palacio negro

y allí entro

sombrío, soberano

a comenzar mi historia

y entonces

 vivo contra las aguas

 desde la tierra al cielo

como el amor real

y majestuoso

subo

de la savia a la flor

y entonces soy

corazón blanco en las manos del río

soy nube anclada

de salvajes raíces

soy el suave

cordero

de las lagunas:

la rosa de Siddharta.

 

                                 Blanca Andreu (1994)

¿CÓMO LEO POESÍA?

 

Muy orgulloso de vosotros

y de los escritos que mandáis,

quisiera añadir un poco

-algo breve, no temáis-

a esto de la lectura, la poesía

y el santo lío de interpretar.

 

Razón no le falta a Román

cuando con cita certera

nos advierte y nos recela:

“No es genio, tampoco ciencia,

lo que para ser bien leída

la buena poesía requiera”

 

Y es cierto que la ignorancia

nos puede hacer atrevidos;

pero nosotros, mal leídos,

nos curamos en salud

y al decir que no sabemos,

lo que pedimos es luz.

 

Tras pausada lectura atenta

del cómo leéis poesía

y cómo habitáis al poeta,

no me cabe si no admirar

vuestro sabio caminar

por las sendas del poema.

 

Mucho me habéis enseñado

con vuestra pragmática poética.

Trataré de imitar vuestros pasos,

seguiré los indicios y las huellas

y, cazados los dos patitos,

diré algo más por mi cuenta.

 

Cuando leo un poema,

una voz oigo hablar,

una voz desconocida

que trato de imaginar.

¿Quién será? ¿De dónde viene?

¿Quién me detiene a escuchar?

 

Cuando leo un poema,

mis ojos exploran un lugar:

montaña o valle, campo o ciudad,

cercano o lejano, fantástico o real.

Un lugar donde sea posible

esa extraña manera de hablar.

 

Cuando leo un poema,

cuando siento el quién y el lugar,

me pregunto lo que quiere, lo que busca,

a qué o quién trata de llamar.

Si es flecha tiene diana, si es río tiende a mar:

el porqué de su palabra, el para qué de su hablar.

 

Cuando leo un poema,

las palabras se hacen sal.

Sal que brilla, sal que nieve

sal que abre heridas o alegra el paladar.

Sal que habla de espumas.

Sal que ya no es sal.

 

Cuando leo un poema,

sé que algo tengo que dar.

No es bueno quedarse quieto

ciego, mudo y sin pensar.

Una voz lanzada al viento

busca un eco a quién mirar.

 

Cuando un poema me lee,

cuando he logrado ser eco

cuando la caída vertical del verso

hiere la geografía del cuerpo

y la mente se parte en mil espejos…

uno sabe, entonces sabe, que la Poesía es eso.

 

 

“¡Qué no esto! ¡Qué no esto!”

Oigo clamar al poeta.

Y yo entre risas le digo:

“No te lo tomes a mal, poeta,

que en broma era la forma

y el fondo, en serio era”

 

Un abrazo, Ramón.